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Responsabilidad compartida

El accionar del narcotráfico como agente principal del consumo, producción y tráfico ilícito de drogas, daña no solamente la vida y salud de un gran número de adolescentes, jóvenes y adultos consumidores, sino también la de sus familias y su entorno.

La lucha contra las drogas es una lucha transnacional, y tendrá que ser ganada no país por país, sino desde un enfoque regional. Reconocemos la responsabilidad de los países en cuanto a reducir la demanda al igual que la oferta, y el hecho de que es necesario establecer alianzas para poder enfrentar todos los elementos de este problema.

Con 25 millones de consumidores entre EE UU y Europa, la lucha contra el narcotráfico reclama una responsabilidad compartida con Latinoamérica.

La delegada de la División de Asuntos Antinarcóticos de Estados Unidos en Bolivia, Susan Keoch, aseguró el lunes que su Gobierno ratifica la cooperación antidroga en el marco de la responsabilidad compartida.

"Cuando cooperamos a la lucha antidrogas en Bolivia nosotros estamos solidarizándonos con un país hermano y estamos cumpliendo con la responsabilidad compartida de luchar contra las drogas en el mundo".

La Unión Europea mantiene desde 1995 con los países miembros de la Comunidad Andina un diálogo especializado sobre el tema de la lucha contra la producción y el tráfico de drogas. El diálogo desarrollado tempranamente con base en la noción de "responsabilidad compartida" es hoy uno de los principios rectores de la política exterior de la UE en materia de drogas ilícitas.

La UE acepta la necesidad de reducir la demanda y el consumo de drogas en su territorio al igual que comparte los esfuerzos realizados por otras regiones, como América Latina, para disminuir la oferta. La responsabilidad compartida incluye igualmente una colaboración efectiva en la lucha contra el lavado de dinero proveniente del tráfico ilícito de drogas y el apoyo al comercio de productos originarios de países afectados por el narcotráfico.

Igualmente la política antidroga de la Unión insiste sobre metas de desarrollo integral. La factibilidad de reducir la producción de sustancias ilícitas va indisociablemente ligada al contexto económico interno y externo del productor.

La cooperación es el instrumento privilegiado en ese asunto, en la medida en que puede combinar proyectos relativos exclusivamente a las drogas (por ejemplo: programas técnicos de desarrollo alternativo en regiones de cultivo de coca) con programas relacionados de forma indirecta (como el desarrollo industrial, el fomento del comercio, la ayuda alimentaria, la asistencia ecológica, etc.).

Sin embargo a pesar de que durante los últimos 10 años los responsables políticos y los líderes de opinión en todo el mundo han invocado una y otra vez el concepto de "responsabilidad compartida", a día de hoy es una formula no concretada, poco operacional y carente de contenido político. En efecto, la ausencia de resultados de las políticas antidroga se debe en buena parte a que las intervenciones en los países productores y consumidores, no han sido ni integrales ni equilibradas.

Ante la situación actual, esta evaluación no debe llevar sólo a algunos ajustes en las existentes estrategias antidroga, se requiere un verdadero cambio de política y una modificación sustancial del régimen internacional de control de drogas. Las metas no se han alcanzado y el frágil consenso político, articulado entonces bajo el liderazgo de Estados Unidos, se ha debilitado aún más o incluso se ha esfumado como consecuencia de la evidente falta de resultados. En general, las medidas adoptadas en la década pasada no sólo no han contribuido a atenuar las amenazas identificadas, sino que han contribuido a fomentarlas.

Esto supone que existe un vacío entre las buenas intenciones y la efectividad de una política consensuada y efectiva de apoyo y colaboración, por lo que se requiere hacer una revisión exhaustiva de los esfuerzos proporcionales desde el punto de vista técnico y administrativo de los países que cursan con mayor intensidad el problema, países consumidores y productores.

Entre los convenios y apoyos efectivos logrados por Bolivia, desde la visión de la responsabilidad compartida en las políticas antidrogas, mencionamos:

A los Estados Unidos de Norte América que inicia un cambio sustancial y esperanzador en su colaboración, a La Unión Europea, con acciones de apoyo en el Control Social, el Estudio de la Demanda legal de la hoja de coca, la Comunidad Andina de Naciones con DROSICAN y PRADICAN, La Unión de Naciones de Sudamérica, y convenios bilaterales de apoyo compartido especialmente fronterizo logrados con Brasil, Paraguay, Argentina Venezuela, Cuba, Paraguay.

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